“LA
SABIDURÍA DE LO ALTO”
Personajes:
Hormiga narradora:
Brenda
Gabriel:
Alejandro
Lucho: Carlitos
Nana: Stephanie
Mamá: Iris
Dos
escenarios: La montaña y la casa de Gabriel
Hormiga Narradora: (Suspiro)
¡Otro hermoso día de verano! hay tanta comida que recoger, el reino de las hormigas
se encuentra agradecido de la grande provisión, gracias Señor. Soy Isabel, la
hormiga narradora de cuentos, hoy, como todos los veranos tengo una historia
que contar, se trata de Gabriel ¿quieren escucharla?... (Entra Gabriel y hace
como que está haciendo unas alas).
Había una vez un muchacho
que deseaba ser especial, él no quería ser como todos los demás, Gabriel creía
que si inventaba una máquina para volar, la gente lo admiraría, (salen las
hormigas y comienzan a caminar con comida en la mano y se detienen en su hormiguero)
cerca de su casa se encontró un
hormiguero (Gabriel deja de lado sus alas y comienza a observar), Gabriel se
pasaba observando a las pequeñas creaturas, le llamó la atención que todas eran
iguales, y se propuso descubrir si había algo que las hiciera diferentes y
especiales.
Gabriel: No, tampoco ésta, ni ésta,
ésta es igual a la otra, mm… ¡todas son iguales!, ¿no habrá una, aunque sea una
diferente? No, todas son iguales. Oiga doña hormiga, me puede decir: ¿por qué
todas ustedes son igualitas? Además siempre están trabajando, ¿qué no se
divierten?
(Salen más hormigas y
empiezan a quererle picar)
Gabriel:
Perdóneme… ¡Ay! ¡Ok! ¿Qué?… bueno, adiós….
Hormiga Narradora: El
idioma de las hormigas no le entendió Gabriel, pero lo que quiso decir nuestra
amiguita es que las hormigas saben lo que es bueno y es que ellas han escuchado
un gran consejo…
(Se escucha la canción de la
Sabiduría amiguitos de Jesús)
Nana:
(entra volando) Gabriel… Grabielito… a ver… a ver una sonrisita… éste dedito te
hace reír (agarra su dedo y lo coloca para hacerle una sonrisa)… éste dedito te
hace reír… pero niño… ¿por qué estás tan enojado muchachito rrr…?
Gabriel: Estoy
enojado porque mi mamá no me dio permiso para comprar golosinas, además estoy muy enojado porque tuve que comer toda
la comida que me sirvió… wacala, caldo de res, no me gusta nada… todas esas
verduras, ejotes, apio, chayote… fuchi… (voltea y observa un dulce y lo recoge y pone
una cara feliz)
Nana: Yo
pienso que las verduritas son tan sabrosas, mmmm… y las cascaras de zanahoria…
mmmm… son una delicia para una guacamaya
como yo…rrr….
Gabriel:
No,
lo peor es el repollo wacala… Carola, ¿tú crees que es verdad que si comes
verduras te vuelves inteligente?, yo quiero ser muy inteligente, tanto que los
demás me vean y se asombren, imagina… quisiera que dijeran, ahí va… Gabriel el
genio; miren ahí está, el sabio más importante de la ciudad (desanimado) pero
mírame soy un muchacho flaco que no tiene nada especial, ni siquiera he
inventado algo que me haga volar por las alturas.
Nana: Mmm,
No te preocupes Gabrielito… ya crecerás y aprenderás a ser sabio, por lo pronto
no deberías ser tan orgulloso niño, tu mamá quiere lo mejor para ti, y ahora, regresa a tu casa y haz las paces con
ella…rrr…
Gabriel: No
estoy seguro, mi mamá no me entiende, nadie me entiende, ya verán que voy a ser
muy importante
(Entran las hormigas y le
quitan su golosina)
Gabriel: ¡Hey! ¡Hormigas! Yo vi
primero la comida, ¡Hey! No me la quiten, ¡ay! ¡Qué enojado estoy! Nada me sale
bien, tengo que ir a mi lugar secreto a pensar, sí, eso haré, debo estar solo
para pensar, tengo que ser el primero, tengo que ser el más importante.
¡Carola! (ella se espanta), dile a mi mamá que voy a llegar tarde, y que no me
busque porque voy a estar en un lugar secreto.
Nana: Si, si Gabrielito, pero ten
cuidado niño, no es bueno pensar sólo en ti… no es bueno que seas tan
orgulloso… y mírate, menos cuando estás
así tan enojado, ¡Ayyy!… ¡qué preocupación!... ¿qué le voy a decir a tu mamá?... rrr…
Hormiga Narradora: Si
algo tenemos las hormigas, es que no somos nada orgullosas, sólo pensamos en ser
sabias y prepararnos para el invierno, gracias a Dios que nos hizo así, además, el ejército de hormigas sigue
trabajando ahora mismo allá mismo en el hormiguero, ¡Qué descanso!... Bueno,
nuestra historia continúa, ¿dónde nos quedamos? Ah sí, Gabriel se fue enojado a
su lugar secreto, la montaña que estaba cerca de su casa era el lugar secreto
de Gabriel, y mientras el muchacho orgulloso se pasaba horas aventando piedras
a cuanta ave veía pasar, un aguilucho que había nacido hacía un poco tiempo se
asomó desde su nido y fue tal su movimiento que cayó hasta el pie de la montaña
justo donde Gabriel se encontraba.
Lucho:
¡Ay…ay…
ay… ay…! ¡Cómo me duele! (Se soba)
Gabriel: ¿Tú
quién eres? , ¿De dónde saliste?...
Lucho:
(Quejándose)
Yo soy Lucho, mucho gusto.
Gabriel:
Mucho gusto, me llamo Gabriel, oye, ¿te lastimaste?
Lucho:
(con pena) No, nombre ¿cómo crees?, ¿yo, Lucho lastimarme?, no, ni lo
pienses… ay… (Arrepentido y sobándose)
La verdad es que si me duele ésta patita y mi alita derecha también, ¡ay, ay,
ay!
Gabriel: Y,
¿qué haces aquí Lucho?
Lucho: Yo
soy un águila, quiero decir… ( Emocionado)
un águila pequeña que va a crecer y se convertirá en una gran águila voladora, voy a volar y volar muy alto, voy a volar más
allá de las tormentas.
Gabriel:
¿Eso
se puede hacer?
Lucho: Claro,
las águilas somos muy fuertes, Dios nos hizo fuertes y valientes también, sabemos
escoger lo que es mejor; si nos quedamos debajo de las tormentas no podemos
volar, la lluvia y el viento nos pueden llevar contra las rocas de las
montañas, por eso escogemos volar hacia arriba…
Gabriel: Wow…
ustedes las águilas son muy especiales…
Lucho:
Ehhh… claro…
Hormiga
Narradora: El nuevo amigo de Gabriel, Lucho, no sabía
que éste joven tan orgulloso no era bien recibido en el pueblo donde vivía, es
que había hecho enojar a la gente del pueblo con sus travesuras, es que había
hecho enojar a la gente del pueblo con sus travesuras
Gabriel: Yo
quiero aprender a volar como las águilas ¿podemos ser amigos?... ¿me enseñas a
volar Lucho?
Lucho: Claro…
oye… pero dime…. ¿Tú que hacías en la montaña?
Gabriel: Ah….
Verás… cada vez que me enojo, ehhh…. voy
a la montaña para tratar de subir hasta allá arriba; yo también quiero volar,
volar muy alto y escapar de todo lo que me enfurece.
Lucho: ¿Escapar
dices?... ven Gabriel , ¿Sabes de dónde viene la sabiduría para volar como
nosotros las águilas?
Gabriel: Pues
no…
Lucho: Déjame
decirte, que la fuerza viene del cielo, mira… te voy a contar de una persona
que a mí me ha dado toda la fuerza, ésta persona se llama: Jesús…
Gabriel: Mira
Lucho… te voy a enseñar algo que hice, estoy seguro que te va a gustar… mira…
mira… ¿crees que estas alas me sirvan Lucho? Trabajé muchas horas haciéndola,
aunque son de papel me quedaron muy bien… Soy muy bueno para todo, soy tan
inteligente
Lucho: A
ver… déjame ver, pues yo creo que están…
más o menos, pero me temo que con estas alas de papel será muy difícil volar
Gabriel: No…
será realmente fácil, ya verás… Todo lo que yo hago resulta muy bien
Lucho: ¿Ah
sí?, oye parece haberte escuchado que todo
te sale mal cuando estábamos allá en la montaña
Gabriel: Bueno,
ese día algo me había salido mal, pero… hoy debo aprender a volar…
Lucho: Mira,
así… así …
Gabriel: Déjame,
yo sé mira…
Lucho: Así
no se aprende a volar amigo…
Gabriel: Pues
enséñame Lucho…
Lucho: Mira,
tienes que hacerle así, o mejor así, no… estas alas no funcionan…
(Entra la nana buscando a
Gabriel, él se esconde atrás del aguilucho)
Nana:
Gabriel….
Gabrielito, ¿Dónde te has metido mi niño? tu mamá quiere que vayas a comer,
Gabriel…
Lucho: ¡Ay!
Y ¿quién es esa señora?
Gabriel: (Se
dirige a Lucho) Ella es Carola, mi nana, ella me ha acompañado desde que era un
bebé.
(Ella lo escucha y se dirige
a Gabriel) Ay… Aquí estás mi niño…
Gabriel: Carola,
no quiero ir a comer, regresa y dile a mi mamá que no me encontraste… Sigamos
Lucho… No hay tiempo que perder.
Lucho: Amm…
Eso no me suena sabio, no deberías hablarle así a doña Guacamaya
Nana:
Ehh…
Perdón… Doña Carola por favor…
Lucho: Perdón
usted doña Carola, oye Gabriel… Yo creo que si quieres ser como las águilas
debes adquirir sabiduría y sabiduría que viene de lo alto.
Nana:
Y
¿quién es usted joven?... (Lo mira de pies a cabeza)
Gabriel: ¿Joven?
Si apenas es un niño como yo, aunque a decir verdad has crecido mucho Lucho, ya
no eres el aguilucho bebé que cayó del nido.
Lucho: ¿Tú
crees? Mmm… Quizá tengas razón…
Gabriel: Si…
Mira Carola te presento a Lucho, mi amigo, el águila.
Nana:
Ah…
tanto gusto Señor Águila… qué bueno que ha estado cuidando de Gabrielito porque
usted no está para saberlo ni yo para contarlo, pero éste muchachito necesita
mucha ayuda… es muy orgulloso, no le hace caso a su mamá, no quiere comer
verduras… imagínese…
Gabriel: ¡Carola!
No me gusta que no hables de mí de esa manera… (Enojado) ya te dije que te
vayas… aléjate de mí, vete Carola…
Nana:
Ahhh…
Rrrr… Ahhh… Rrr…. (Sale sorprendida y triste)
Gabriel:
Y tú amigo, no necesito de tus consejitos… tú también te puedes ir, ya me cansé
de éste asunto, de… adquiere sabiduría, busca la sabiduría, encuentra la
sabiduría; la sabiduría y tú se pueden ver de mi vista. Anda Aguilucho, vuela a
ver si puedes… aja… no puede, no puede jajaja… (Sale triste y decepcionado el aguilucho)
Hormiga
Narradora: Los dos amigos de Gabriel se fueron tristes,
las palabras hirientes del muchacho sonaron fuerte en el águila y en la
guacamaya, ¿qué deberá hacer ahora
Gabriel? El día estaba terminando, a lo lejos se veían las luces de las casitas
del pueblo, Gabriel se quedó ahí… pensativo, de pronto elevó sus ojos al cielo.
Gabriel:
(triste) Creo que cometí un grave error, le dije cosas feas a mi amigo y a mi
nana, no me van a perdonar, ¿qué haré para que me vuelvan a querer?, soy tan
malo… quisiera… cambiar las cosas, no me gusta cómo soy… (Decidido) un momento…
Lucho me repite una y otra vez que busque la sabiduría de lo alto, claro… eso
haré, buscaré la sabiduría… (Desanimado) pero ¿dónde?... ¿dónde? (animado) Le
voy a preguntar a mi amigo Lucho y le diré que quiero cambiar y que no voy a ser
tonto otra vez, voy a ser sabio, eso es, voy a ser sabio…
Hormiga
Narradora: (Suspira) Ay… esta historia se está poniendo
cada vez más hermosa, Gabriel no fue sabio al enojarse con sus amigos, pero
gracias a Dios que esto tiene solución… sigamos con la historia, cuando llegó
la mañana Gabriel buscó a Lucho, lo buscó en el pueblo y preguntó a toda la
gente que se encontró, algunos de ellos se sorprendieron al ver a Gabriel tan
cambiado, y es que algunas veces Gabriel había hecho travesuras en el mercado,
en la panadería ¡y con el joyero se había enojado porque no le prestó un reloj
antiguo! Pero esta mañana había algo diferente en Gabriel, ¿habría adquirido la
sabiduría?
Gabriel:
Lucho no está en el pueblo, no lo encontré ni en el mercado, ni en la
panadería, ni con el joyero, (pensativo) ¿dónde puede estar? ¡En la montaña!
Eso es… debe de estar en la montaña, iré a buscarlo… Lucho, Lucho… ¿estás
aquí?, ¡amigo!, por favor, sal donde quiera que estés…
Lucho:
Aquí
estoy Gabriel… te he estado esperando… sabía que vendrías…
Gabriel:
¿Lo sabías?
Lucho:
Si,
tú quieres ser diferente ¿verdad?
Gabriel:
Pues si… Lucho, ehh… tú te vez diferente, ¿Haz crecido verdad? Yo también
quiero verme así… especial y diferente.
Lucho:
Pues
la única respuesta a tu búsqueda, está aquí, en las alturas, donde se encuentra
la sabiduría que viene de lo alto, de Dios… por eso sabría que vendrías…
Gabriel:
Ah… Lucho, este… yo… eh… eh bueno yo he venido a pedirte perdón, me porté mal
contigo, te ofendí cuando te dije que no quería tus consejos, pero ya me di
cuenta que fui un necio, un tonto, pero ahora quiero ser sabio y… y… Lucho, ¿me
perdonas?
Lucho:
Claro
que si amigo, sé sabio Gabriel, Dios te hará verdaderamente especial, el temor
de Dios es el principio de la sabiduría.
Gabriel: ¿El
temor de Dios? ¿Qué es eso?
Lucho:
Es
apartarse del mal, es obedecer la Palabra de Dios para ser sabio, tienes que
conocer a Dios y su sabiduría, Gabriel.
Gabriel:
Claro… eso haré Lucho… ¡Quiero ser sabio!
Lucho:
¡Muy bien amigo! …
Gabriel: ¡Bien!
Lucho: Eso
hay que celebrarlo
Gabriel:
¡Sí!
Lucho:
¡Vas a ser sabio Gabriel!
Gabriel:
¡Sí!
Lucho debo hacer algo más… Creo que debo ir con Carola a pedirle perdón
también… ¿me acompañas? Debe estar en mi
casa…
Lucho:
Claro amigo… ¡Vamos!
Gabriel:
Vente vamos… ¡Carola…Carola!... ahh… No está aquí Lucho… ¡Ven! ¡Vamos!, ya sé
dónde puede estar… ¡Carola…Carola ya te encontré!...
Nana:
(Quejándose) Rrr… Gabriel… Gabrielito… te he estado buscando por mucho tiempo
niño…
Gabriel: si…
si… Carola… Carola… perdóname nana.
Nana: Claro
que si te perdono corazoncito… Un momento… pero ¿qué te ha pasado niño? Tú
nunca habías pedido perdón… rrr…
Gabriel: Si
Carola, he cambiado… he encontrado la sabiduría… ¿te digo cómo?
Nana: Si…
dime… dime…
Gabriel:
Bien… bien… La sabiduría viene de Dios, fue Dios el que me habló aquella tarde
después que les ofendí a ti y a Lucho, entendí que mi boca es una fuente de
agua dulce, entonces sólo debo decir palabras de bien, también he aprendido que
tener amigos es sabio y yo tengo los mejores amigos.
Lucho:
Doña
Carola, usted no tiene nada de qué preocuparse, aquel niño orgulloso y enojón
ha encontrado la sabiduría….
Nana: Ay
mi niño… Yo sabía que un día tú serías muy especial… rrr…
Hormiga
narradora: Les dije que esta historia estaba poniéndose
cada vez más hermosa… Gabriel había aprendido a ser humilde, a usar su lengua
con sabiduría a brillar pero no con su propia luz, sino con la luz de Jesús, y
a buscar al que le da la fuerza para volar más alto… ese día Gabriel, Carola y
Lucho celebraron esta felicidad.
Gabriel: Lucho,
Carola… ¿qué les parece si mañana subimos a la montaña?
Nana: Si…
claro… ooo
Lucho:
Pero
nos vamos tempranito al amanecer…
Gabriel: Buena
idea…
Hormiga
narradora: Los tres amigos estaban
felices por el cambio de Gabriel, él había aprendido que el temor de Dios es el
principio de la sabiduría, en aquél momento, Gabriel debía tener al único y
sabio Dios, pero a Gabriel le faltaba camino por recorrer en la búsqueda de la
sabiduría, el muchacho recordaba a las hormigas que le enseñaron a ser sabio y
a trabajar, a no perder el rumbo.
Gabriel:
A
no perder el rumbo, a no perder el rumbo…
Hormiga
narradora: Fue entonces que también recordó a su mamá,
Gabriel:
iii…
¡Carola! ¿Dónde está mi mamá? Quiero verla y pedirle perdón también a ella.
Nana: Rrr…
Se fue al mercado mi niño, iba a comprar las cosas para la comida… va a cocinar
lo que a ti tanto te gusta.a.a….
Gabriel:
¿Caldo
de res?
Nana: No
niño…
Gabriel:¿Repollo
cocido?
Nana:
Pero,
¡cómo crees! Si esa comida no te gusta… rrr…
Gabriel: ¿entonces?
No me digas que va a cocinar albóndigas con arroz….
Nana:
Rrr…
eso dijo…
Gabriel:
iii… Entonces quiero ir de inmediato con ella, vamos Carola… corre…
Lucho:
Corran
amigos, yo iré a la montaña, debo practicar mis vuelos para cuando venga una
tormenta. Allá los espero mañana… desde lo alto los podré ver… adiós.
Gabriel:
Mamá…
Mamá…
Mamá:
¿Cómo
estás hijo? Qué bueno que llegaste.
Gabriel:
Mamá, no sabes lo que me ha pasado… Estaba en la montaña y de repente se me
apareció un águila…
Mamá:
Si…
Gabriel: Se
llama Lucho mamá… y es mi amigo y me dijo que… que… Eee
Mamá: A
ver… un momento, un momento… cuéntame todo despacito
Nana:
Rrr…
es cierto Doñita… Gabrielito conoció un Águila… un poco desplumada… pero al fin es un águila…
Gabriel: Y
Lucho… y Lucho… el águila, me dijo que debería de buscar la sabiduría que viene
de lo alto… Y lo hice mamá… fue cuando empecé a recordar que me enojé contigo y
te respondí mal… pero ahora quiero ser sabio, te quiero pedir perdón mami…
Mamá:
Claro
que sí hijo… ven… abrázame…
Gabriel: Tú
también abrázanos Carola…
Hormiga
narradora: El ejército de hormigas casi terminó de
juntar comida para el invierno, gracias a Dios estaremos seguras durante todas
las estaciones, lo que ya casi termina es la historia de Gabriel, ¿se acuerdan
que al principio éste muchacho se portaba como un necio?, ¿se acuerdan también
cómo fue adquiriendo la sabiduría que viene de Dios? Pues en mi libro sólo
queda una página por leer… es la parte que más me gusta de ésta historia…
¡Vamos a disfrutarla!... Era el fin del verano, el pueblo entre la montaña
vivía días de calma, en la casa de Gabriel ya no se escuchaban gritos de un
niño berrinchudo, ahora se escuchaban los cantos alegres de quién aprendió la
sabiduría… una tarde Gabriel salió al patio de su casa, buscó a las hormigas y
no las encontró… pero el sonido del viento y del relámpago le recordó a su
amigo Lucho y no pudo evitar el deseo de subir a la montaña.
Gabriel:
¡Ay!,
se acerca una tormenta… ¿Dónde estará Lucho? ¿Podrá volar por encima de las
nubes negras? Quisiera ver cómo lo hace… Él dijo que Dios había hecho a las
águilas fuertes y valientes… pero el viento golpea todo… ¿podrá tener la fuerza
para que no sea golpeado por las rocas?
Nana: Rrr….
¿Qué haces aquí niño? ¿No vez que se avecina una gran tormenta?
Gabriel: Ya
sé Carola, pero no puedo dejar de pensar en Lucho…
Lucho:
No
te preocupes Gabrielito… él estará bien… vamos adentro de la casa…
Gabriel: No,
debo de ir a ver a mi amigo, debo estar seguro que no le pase nada.
Nana:
Eh…
cuídate mucho niño…. Rrr…
Gabriel: Lucho…
Lucho…
Lucho:
Acá
estoy Gabriel…
Gabriel:
¿Dónde?
Lucho:
Acá
arriba…
Gabriel:¿Cómo
le hiciste para subir tan arriba?
Lucho:
Pues
volé y ya…
Gabriel: Yo
también quiero llegar hasta arriba… Lucho… tenía miedo que la tormenta te
hiciera daño… pero no te pasó nada… es verdad que las águilas vuelan más alto
que las tormentas…
Lucho:
Gabriel…
tú también has llegado muy arriba… has encontrado la sabiduría… has cambiado...
mira allá abajo… tu mamá y Carola están viéndote.
Gabriel:
¡Mamá!
¡Carola! Nunca dejaré la sabiduría… Mira Carola, Lucho está volando… wow… vuela más alto, ¡tú puedes! ¡Vuela más alto!
Por ahí…
Hormiga
narradora: El verano ha terminado… La historia de
Gabriel también terminó por ahora… yo como todas las hormigas, me prepararé
para el invierno, buscaré otra historia hermosa como la de Gabriel para el
próximo verano, las últimas palabras de este libro dicen: Gabriel creció en
estatura, en gracia y en conocimiento porque fue prudente y sabio, cada día de
su vida hizo de éste pasaje su lectura favorita: el temor del Señor es el
principio de la Sabiduría.
(Entran las hormigas y comienzan
a cantar, cantan todos los personajes de la historia: en sabiduría crezco cada
día)
Hola tendran el audio de esta obra?
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